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Mujeres estos son los errores que cometemos a diario que hacen que los senos se caigan antes de los 30 años

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, y esta tiene áreas donde es más delicada que en otras; una de esas areas es el busto.


Muchas mujeres ignoran esta información y por ello cometen ciertos errores sin darse cuenta, lo que a la larga provoca que su pecho se caiga y pierda firmeza.







La buena noticia es que puedes hacer algo al respecto, y en las siguientes líneas te brindaremos unos consejos que harán la diferencia. Toma nota y no dejes que se te escape alguno de ellos:

1. Depilarte con pinzas
Como la piel de ahí es muy delicada, usar pinzas para eliminar posibles vellos podría inflamar los folículos y causar problemas.

2. Bañarte con agua muy caliente
Este detalle tan simple hace que la piel pierda firmeza. Los expertos en salud y belleza recomiendan que te bañes con agua tibia, y que al terminar te enjuagues con agua fría, para mantener la elasticidad en óptimo estado. Este cambio también ayuda a la salud de tu cabello.








3. Las perforaciones
Por una parte estos accesorios harán que no puedas usar ropa interior delgada. Debes considerar también que los riesgos de las perforaciones son muchos, y que tu pecho está muy cerca del sistema linfático, por lo que fácilmente podrías desarrollar infecciones u otros trastornos.

4. Hacer ejercicio sin la ropa adecuada
El movimiento constante hace que tu pecho se caiga; pierde firmeza cuando trotas, corres o saltas. Se recomienda usar sostén deportivo, que brinda el soporte adicional que necesitas para ejercitarte sin afectar la forma de tu busto.

5. Abusar del cigarro y el alcohol
Estos hábitos son de los que más dañan la piel; la resecan, hacen que aparezcan manchas, le quitan elasticidad y firmeza, también favorecen el desarrollo de cáncer de mama.

6. Someterse a una cirugía plástica
Hay muchas chicas inconformes con la forma natural de su pecho y se someten a estos procedimientos. Ignoran que las prótesis no son eternas, y que hay detalles que pudieran salir mal.

7. Cambios de peso radicales
Recordemos que el pecho es prácticamente una reserva de grasa, por lo tanto subir y bajar de peso constantemente provocará flacidez y pérdida de elasticidad.








8. Dormir boca abajo
Ya que la mayoría del peso recaerá en tu pecho, con el tiempo el busto alterará su forma. Lo recomendable es dormir de lado o boca arriba.

9. No usas crema humectante ni bloqueador solar
Como mencionamos anteriormente, la piel es muy sensible en esta área. Lo recomendable es que siempre esté bien humectada y que uses bloqueador solar, pues el pecho es una de las partes del cuerpo femenino que más se exponen al sol, por los escotes.

10. Usar la talla equivocada
Investigaciones recientes han demostrado que sólo 25% de las mujeres usan la talla correcta de sostén. Lo ideal es que te midas la ropa antes de comprarla, pues aunque creas que has identificado tu talla correcta, ésta puede variar un poco según el estilo del brasier.
Si el sostén te queda chico o grande, es imposible que dé soporte a tu pecho, y con el tiempo perderá firmeza. Además, si es más pequeño de lo que necesitas, oprime los vasos sanguíneos y favorece la aparición de tumores.

11. Permitir que te los toquen
Sabemos que a la hora de la intimidad es una de las caricias que más disfrutan algunas chicas, pero investigaciones médicas han demostrado que los pellizcos producen un efecto similar a usar ropa interior muy apretada, y por lo tanto afecta el flujo sanguíneo. Procura que los movimientos sean suaves para que disfrutes sin lastimarte.

fuente: https://paratodamujer.com

¿Eres ansioso? Observa lo que le pasa a tu cuerpo

Aunque la ansiedad sea un trastorno psicológico, no podemos olvidar que nuestras emociones están íntimamente ligadas a nuestra salud física y que tienen una reacción directa en esta.








La ansiedad es un trastorno psicológico que está descrito como una respuesta de anticipación involuntaria ante estímulos internos o externos, como los pensamientos y determinadas situaciones de la vida cotidiana.

Se trata de un conjunto de reacciones físicas y mentales que suelen aparecer al atravesar situaciones de peligro o estrés, o bien, al tener algunos cambios hormonales.

En cada persona se manifiesta de diferentes formas, en función de su origen y la capacidad para manejar las emociones.

Si bien casi todos los casos se dan de forma pasajera, en algunos pacientes se convierte en un problema crónico y recurrente.



Lo más preocupante es que muchos ignoran que lo padecen y no toman las medidas necesarias para hacerle frente a los efectos que le causa al cuerpo.

Por esta razón, es importante conocer sus señales de alerta y estar al tanto de ellas, a pesar de que parezcan comunes.

A continuación queremos compartir las 10 principales para que no dudes en atenderlas antes de que se convierten en un problema mayor.

¡Conócelas!


1 1.Dolor en el pecho



Los dolores en el pecho son muy habituales entre los pacientes ansiosos y, la mayor parte de las veces, se originan por la tensión muscular.








Aunque algunas veces son tan fuertes que se confunden con los de un ataque al corazón, lo cierto es que suelen ser momentáneos y no conllevan a situaciones tan complicadas.

2. Nudo en la garganta y dificultad para respirar

Este síntoma, conocido con el término de “bolo histérico”, se produce por la contracción que sufren los músculos de la garganta ante la aparición de la ansiedad y el estrés.

Sentir la garganta atorada y tener dificultades para deglutir los alimentos son señales claras de estos desequilibrios emocionales.

3. Traspiración excesiva


La transpiración es una reacción normal del cuerpo y, de hecho, es necesaria para mantener la temperatura corporal a un nivel adecuado.

Sin embargo, durante los periodos de ansiedad se altera la actividad de las glándulas sudoríparas y, como consecuencia, se produce en cantidades excesivas o anormales.

4. Dolor en los hombros y cuello

La tensión muscular que se percibe durante las crisis de ansiedad tiende a afectar de forma directa zonas sensibles como los hombros y el cuello.

De hecho, algunas veces viene acompañado con un incómodo entumecimiento facial que puede durar varios minutos.

5. Problemas digestivos


El aparato digestivo tiene una fuerte conexión con los estados emocionales y, por lo tanto, al tener un episodio de ansiedad pueden derivarse varias dificultades en su funcionamiento.








La indigestión, la producción excesiva de jugos ácidos y el estreñimiento son condiciones que aquejan a las personas ansiosas.

6. Alteraciones cutáneas

Los periodos de ansiedad también suelen afectar el cuerpo a nivel estético, dado que conducen al desarrollo de algunas alteraciones cutáneas notorias.

Las erupciones en el rostro, las manchas y el exceso de sequedad son síntomas comunes de aquellos que están atravesando un desequilibrio emocional.

Por lo general se notan en la cara, pero también llegan a afectar los brazos, la espalda y otras partes del cuerpo.
No obstante, conforme desaparece la ansiedad, la piel va recuperando su aspecto normal.

7. Sensación de hormigueo


La sensación de debilidad y hormigueo en las articulaciones es una respuesta de lucha del cuerpo ante situaciones que le generan estrés y ansiedad.

Esto se debe a la acumulación de dióxido de carbono en la sangre de las extremidades que se produce por la disminución en el proceso de oxigenación.
8. Insomnio

El insomnio y otros trastornos del sueño son uno de los efectos más inquietantes y comunes en aquellos que sufren ansiedad.

Tener dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormidos casi siempre tiene que ver con los problemas emocionales que se están atravesando.

Su agravante es que, con los días, origina otras reacciones físicas y mentales que afectan la calidad de vida.

9. Dolor en los ojos


Durante la ansiedad algunos fluidos corporales se disminuyen o son desviados hacia otros tejidos que los requieren.

Esto conduce a una disminución en la lubricación natural de los ojos, que les puede ocasionar enrojecimiento, irritación y sequedad.

10. Migrañas

Los dolores de cabeza fuertes como la migraña tienen un vínculo muy cercano con los periodos largos de ansiedad.

La tensión y los problemas de circulación que se derivan de este problema suelen ser los responsables de este síntoma.
¿Identificas estas señales? Si es así, más te vale empezar a tomar medidas para controlar este desequilibrio emocional.

Práctica técnicas de relajación y adopta una alimentación saludable para hacerle frente de forma efectiva.

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